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    Listo para despegar

    Preparando a su adolescente para prosperar en la universidad—y más allá.

    Alex Chediak

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    Alex Chediak es un autor, orador, y profesor asociado de ingeniería y física en la California Baptist University, y ha estado involucrado por muchos años en ministerios universitarios y sirviendo como mentor de estudiantes. Su popular libro de gran venta en Christian Booksellers Association en 2011, Thriving at College, explora los diez errores más comunes que cometen los estudiantes y cómo evitarlos con el fin de hacer una transición exitosa de la preparatoria a la universidad.

    En este artículo, Chediak les habla a los padres de los adolescentes con destino a la universidad y examina las manera prácticas en que pueden preparar a sus hijos para tener una experiencia universitaria provechosa y productiva. Yendo más allá del consejo típico sobre ayuda financiera y visitas a las universidades, Chediak pone su atención en lo que los padres pueden hacer para ayudar a desarrollar el carácter de sus hijos, a descubrir sus pasiones, y a reconocer sus talentos con el fin de ayudarles a identificar posibles áreas de especialización y posibles carreras a seguir.

    La universidad: Una pista de despegue para la vida adulta

    Mientras que siete de cada diez graduados de preparatoria ingresan a la universidad, cerca del 30 por ciento de estos no lograrán llegar al segundo año, y alrededor del 50 por ciento todavía no se habrán graduado seis años después de haber ingresado. Mientras tanto, el estudiante promedio que logra llegar a la graduación habrá acumulado un total de $23,000 en deuda. El día de hoy, el costo de la educación universitaria aumenta dos o tres veces más rápido que la tasa general de inflación.

    Además de ser cara, la educación universitaria también consume tiempo y altera la vida. Particularmente para aquellos estudiantes que se mudan lejos de casa, la universidad es la estación de vida en la que despegan hacia la adultez—para bien o para mal. La manera en que establecen sus relaciones, manejan su tiempo, gastan su dinero, y se dedican a sus estudios (o no lo hacen) dependerá grandemente de su cosmovisión y su carácter.

    La perspectiva del adolescente mismo en cuanto al propósito de la universidad también es un factor. ¿Es la universidad simplemente un interludio recreativo entre la niñez y la adultez, un tiempo para disfrutar de la vida al máximo y demorar la responsabilidad? ¿O es una temporada de preparación académica y crecimiento personal para propulsar una vida de servicio efectivo a Dios y al prójimo—una pista de despegue para una vida cristiana adulta responsable?

    Para poder estar preparado para la universidad, un estudiante necesita entender plena y acertadamente lo que es y no es la universidad. Para empezar, la universidad no es un tiempo de caras vacaciones personales de cuatro años de descubrimiento pagados por papá, mamá, con los prestamos estudiantiles. Es una estación temporal de entrenamiento académico y profesional—un tiempo para prepararse para una vida de servicio útil en una profesión que requiere o se beneficia de entrenamiento a nivel universitario.

    Los estudiantes de tiempo completo deben prepararse para ver la universidad como un trabajo de tiempo completo. La regla general es estudiar dos horas fuera de clase por cada hora que se pasa en clase, lo que quiere decir que una carga típica de 16 a 17 unidades semestrales se convierte en un compromiso de 50 horas por semana. Los estudiantes con destino a la universidad necesitan estar tanto motivados como disciplinados para poder mantener este nivel de compromiso. A diferencia de cuando estaban en la preparatoria, en la universidad nadie va a revisar si están haciendo el trabajo o ni siquiera si están asistiendo a clases.

    El desarrollo del carácter: Impulso y disciplina

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