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    Estrés universitario 101

    Saber cuándo es tiempo de buscar ayuda y qué esperar cuando la reciba.

    Jill DePasquale

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    Diversión y payasadas en el dormitorio; actividades para conocerse; decorar el cuarto del dormitorio y explorar el campus con su nuevecito compañero de cuarto; salidas de media noche a la heladería o pizzería con sus amigos; son sólo unas cuantas de las cosas que pueden esperar con anticipación mientras se despegan del hogar en sus años universitarios. Esas primeras semanas en el campus pueden ser excitantes, y muchos graduados catalogan los años universitarios como algunos de sus mejores años en la vida.

    Pero por debajo, al acecho, de toda esa diversión están los estreses comunes de la vida universitaria. Así que, ¿cuáles son esos factores estresantes? ¿Y qué debe hacer un estudiante cuando los enfrenta? Seis profesionales en el área de la salud mental proveen consejo y perspectiva sobre el estrés y sobre los servicios de consejería disponibles en las universidades cristianas.

    Más libertad. Más qué escoger. Más estrés.

    “Hacer la transición hacia la creciente independencia que ofrece la universidad puede ser una de las fuentes del estrés,” dice Cindy Kok, directora del Centro de Consejería Broene de la universidad Calvin College en Grand Rapids, Michigan. “Esta transición involucra que usted maneje su propio horario, que incluye tiempo para dormir, para actividades de recreo, para estudio, y para tiempo social.”

    Rae Staton, consejera en el campus de la Universidad Bluffton en Bluffton, Ohio, dice que manejar la recién obtenida libertad es un estrés que viene con el desarrollo de la identidad durante la universidad. “Habiendo salido del hogar de sus padres, dónde lo más probable es que tenían una hora fija para llegar a casa y un monitoreo más cercano, los estudiantes ahora se encuentran en completa libertad para ir y venir a su gusto,” dice ella. “Por primer vez, los estudiantes tienen la libertad de decidir quiénes son y qué reglas desean obedecer. Esto se transfiere también al área de su fe. En sus clases de religión del primer año o en pláticas con sus compañeros, van a escuchar cosas que lo más probable no han escuchado en sus propias iglesias—cosas que van a retar sus creencias.”

    De acuerdo a Jim Koch, director de servicios de consejería en Bethel University en St. Paul, Minnesota, otro factor estresante es que los estudiantes de primer año se ven inundados con oportunidades para involucrarse. “Todo mundo es invitado a unirse a organizaciones como: ministerios en el campus, gobierno estudiantil, atletismo dentro de la universidad y con otras universidades, concilios de dormitorios, etc.,” dice él. “si le agregas el trabajo en el campus además de una carga completa de clases, estamos presenciando un malabarismo que produce una gran cantidad de estrés.”

    Por supuesto, la mayor parte de los estudiantes van a la universidad a estudiar y aprender, lo cual es otra fuente de ansiedad. “No puedo decir cuantas veces he escuchado a estudiantes decir, ‘yo no estudiaba gran cosa en la preparatoria. Pero esto es bien difícil,’” dice Koch. “Los estudiantes vienen a la universidad sintiéndose confiados en cuanto a la especialidad que han escogido, se enfrentan a sus primeras clases difíciles, y empiezan a cuestionar por qué están allí—y hay toda una variedad de efectos secundarios que brotan de ese cuestionamiento.”

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